sábado, 26 de marzo de 2011

Manuel Jesús Navarro Sánchez: "un hueco en su corazón para Mª Stma. de las Lágrimas"

Todo comenzó un domingo de un frío mes de noviembre del año 2008. Aunque era sabida su existencia, ninguno La conocíamos y ese fue el día en el que hermanos de la Real y Primitiva Hermandad de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo y Fervorosa, Antigua e Ilustre Archicofradía Servita de Nuestra Señora de los Dolores, Patrona y Alcaldesa Perpetua de La Rinconada, fuimos a conocer a la Hermana de la que es dueña de nuestros corazones, faro, luz, guía y protectora de todos sus hijos rinconeros. Y fue por Ella por quien conocí a la que hoy ocupa mi corazón y que si así lo quiere Dios y María, su Bendita Madre, lo será para el resto de mi vida.


Todo se resume en una historia de amor pero, díganme ustedes si queriendo como quiero a María Dolorosa, ¿Cómo no voy a querer a María de las Lágrimas? Así es como me gusta llamarla, porque María, será siempre la misma la llamemos como la llamemos aunque algunos piensen lo contrario y… ¡Qué equivocados están!, a esos Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen.

Si Dios quiso que mi vida estuviera junto a Ella, así lo haré hasta que el Señor lo quiera. Tocaré detrás de su manto se llame Dolores, Socorro, Desamparados, Victoria, Hiniesta, Mayor Dolor o Aurora; o iré abrazado al zanco del paso de palio de mi niña de San Martín la tarde de un Miércoles Santo esperando el Buen Fin que Dios me de cuando quiera que vaya a su presencia. Seguiré componiendo, y de mi corazón saldrán negras y corcheas acompasadas a ritmo de tambor cigarrero y con la armonía que al ver la cara de María sale de los adentros de este humilde compositor.

Y de aquí es donde salen estas melodías que revuelan por la torre altiva de San Miguel, en una tarde cualquiera de Viernes Santo cuando la Señora de Marchena cruce el dintel de la puerta y se despida de sus hijos hasta la próxima Semana Santa. De aquí es donde sale la armonía que resuena en el eco de un arco lleno de amarguras, cuando la elegancia de un paso de palio azul y plata, cruza con mesura y con el gran esfuerzo de esa cuadrilla de ángeles que dan su vida por llevar a María de las Lágrimas; todo ello comandado por la maestría de su capataz y la experiencia y el amor de sus auxiliares.

De mis adentros sale la inspiración, que al ver su cara de niña y percibir el quebranto que siente por ver a su Hijo cargando con la cruz, renace de mi ser y que he querido plasmar en esta partitura. Ese dolor que se plasma en el desarrollo de la marcha que, después de un triunfal comienzo con cornetería que nos describe la ilusión, las ganas, el deseo que todos sus hijos marcheneros tienen de poder pasar un día entero junto a Ella por las calles de su pueblo, viene a decirnos que Jesús morirá en la cruz la tarde de un Viernes Santo y que resucitará pasada la media noche del Sábado Santo llegando a un domingo de Aurora y de pascua, donde todos los cristianos celebraremos la razón de serlo.

En la vida, todo tiene su causa y su consecuencia y en este caso no va ser menos. La consecuencia de toda esta historia, se ve plasmada en la composición de una marcha y la causa se encuentra en un hecho y dos personas, el hecho, es el amor que le profeso a María la Virgen Madre de Dios y de las Lágrimas y esas dos personas son Francisco, mi suegro y por supuesto su hija, Eva María, la persona que me acompaña en mis buenos y malos momentos, la que me escucha, la que me comprende, la que sabe querer igual o más que yo a María y la que con toda seguridad será bálsamo para mis males el resto de mi vida, si así Dios y su Bendita Madre lo quieren.

Por eso, hasta que Dios quiera estaré detrás de tu manto, tocando como uno más, o rezándote un rosario a la amanecida del día, poniéndome un costal para llevarte sobre mis hombros ¡Al cielo! y siempre estar a tu vera componiendo melodías para aliviar tu dolor y así evocar la razón por la cual Cristo, tu Bendito Hijo, nos salvó de los pecados cargando con la cruz, siendo azotado y crucificado, recibiendo una lanza en su costado del cual manó sangre y agua y que sirvió para que se dieran cuenta que verdaderamente era el Hijo de Dios y que al tercer día resucitó.

Por eso Señora,

Nunca será deshora,
de escribirte melodías
llenas de de amor y armonía,
hasta que llegue mi hora.

Por eso siempre te compondré,

Dolores del alma mía,
Soledad alcalareña,
Hiniesta que en el de palmas,
derrochas Sevillanía.

Por eso sobre mis hombros,
cuando suenen con alegría
las notas que se suceden
como la más bella melodía,
ya no me quedará nada
por hacer estando a tu vera,
Buen Fin que hay en tu mirada,
mi Pastora Trianera.

Y cuando llegues Señora
a la calle San José,
recuerdos me vienen de antaño,
Candelaria de mi Fe.

Y tendré siempre presente
que eres tú mi divina Esperanza,
y no se me va de la mente,
quien de pureza y amor
Coronada y por el puente,
cumpliste un aniversario
en Triana, y complacientes,
sonaron las melodías
de mi amor hacia Tí latente.

Y este amor se hace más fuerte,
cuando paseas por Marchena, donde…

Lágrimas llora María
por ver a su hijo “rendío”
con el peso del madero
y con el hombro “dolorío”

Llora María una pena,
y Dios quiso que bajara
desde el cielo hasta Marchena
“pa” que su gente le consolara

Y así es como llora María
el Viernes Santo de Mañana
y Marchena le canta una nana
porque quiere verla dormía
y que sus ojos no lloren al ver
de su hijo, la agonía

Llora María un quebranto
y llora to el pueblo una pena
por ver llorar el Viernes Santo
a la Reina de Marchena.

Por eso a Tí sigo Fiel,
como me inculcaron mis Padres
desde que al mundo llegué,
como así Dios quiso que fuera,
¡María, Lágrimas de San Miguel!.


Manuel Jesús Navarro Sánchez
Subdirector de la Banda de Música de Las Cigarrera